El suicidio en la mira de las entidades de la salud

Desde el 2003 la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha promovido que cada 10 de septiembre se conmemore el Día Mundial para la Prevención de este fenómeno que ha tomado auge y ha sido titular frecuente de los periódicos y noticieros, pues desde el 2016 las cifras han aumentado de manera desenfrenada.

Según datos de la OMS son cerca de 800 mil las personas entre los 15 y 29 años que anualmente y en el mundo se quitan la vida.

¿Y en Colombia cómo estamos en cifras de suicidio?

Desde el año 2009 el suicidio en nuestro país ha presentado un comportamiento constante, sin embargo y según muchos expertos de la salud, este problema debería considerarse como uno y primero en la lista de la salud pública territorial, pero la OMS indicó que es prevenible bajo un acompañamiento familiar y psicosocial.

Haciendo un balance en los últimos años, en la década entre el 2005 y el 2014 el sistema médico legal colombiano presentó 18 mil 336 registros por suicidio es decir; mil 833 casos promedio por año, en el 2017 y en comparación con el 2016 los suicidios se incrementaron en un 11,30% y en el 2018 se presentaron 9 mil 384 homicidios, es decir; las cifras estarían aumentando.

Siendo así, el departamento con mayores cifras en suicidios es el Putumayo con una tasa de 9.73 muertes por cada 100 mil habitantes, seguido de Arauca, Quindío, Guainía, Caldas, Huila y Risaralda.

¿Cuáles son los métodos más frecuentes para el suicidio?

Alrededor de un 20% de los suicidios a nivel mundial se cometen por autointoxicación con plaguicidas y la mayoría de ellos se dan en países con ingresos bajos, de igual manera, otro de los métodos más comunes son el ahorcamiento y el uso de las armas de fuego.

De acuerdo con esta información, los entes territoriales y aquellos encargados a nivel mundial en temas de salud, han encendido las alarmas para generar estrategias que minimicen las altas cifras que desde 2016 aumentan y, al mismo tiempo, se realice un control frecuente sobre la venta y uso de instrumentos con los que se pueda acabar una vida.

¿Cómo se puede tratar?

El suicidio requiere de una intervención integral para su prevención prematura, pues no solamente se trata desde el abordaje médico en salud mental sino también en el marco de las acciones educativas, legislativas, sociales, recreativas y de desarrollo; esta última hace referencia a las oportunidades laborales, la calidad de vida y el buen relacionamiento social y personal.

Finalmente, es de anotar que las los programas psicopedagógicos en las escuelas, el asesoramiento, el apoyo psicológico, las terapias cognoscitivas y del comportamiento con participación de la familia y/o los acudientes, son factores que previenen el suicidio.

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